Miércoles 17 Junio 2026

Sentido homenaje del pueblo uruguayo a los detenidos desaparecidos

“30 años marchando.Contra la impunidad de ayer y de hoy. Exigimos respuestas ¿Dónde están?” es la consigna de la Marcha del Silencio de este 20 de mayo. Otra vez más. Una vez más. El ritual de una movilización, que de hecho es multitudinaria, pero que no va más allá de una jornada, porque las respuestas siguen estando ausentes, en crudo y perverso contraste con lo presentes que siguen estando las impunidades. Entretanto, la memoria de los desaparecidos se retuerce entre los escombros de una democracia, cuyos actores políticos particularmente, pretenden rescatarse, dando a este reclamo, ya treinteañero, una cuota de dignidad, como buscando pasar inadvertidos -en medio del silencio circundado por fotos y pancartas, y tímidos gritos de !presente!- frente a una blasfema e inmoral insensibilidad y negligencia de un sistema institucional hipócrita y de una casta militar oprobiosa, que sigue vigente desde hace más de tres décadas.

En la previa a la Marcha del Silencio de este año hubo un episodio nada menor que fue protagonizado con bombos y platillos, nada más ni nada menos, que por el presidente de la República Yamandú Orsi, de un gobierno de coalición de izquierdas; su visita (con deditos levantados al mejor estilo “crack”) a un portaaviones de los Estados Unidos en aguas cercanas a las jurisdiccionales; una nave bélica símbolo del imperio norteamricano. Fue su mensaje adulón y obsceno, a un gobierno que fue artífice del Plan Cóndor; fue su traición más artera a los desaparecidos que en esta marcha se recuerdan silencionamente por años y años; y lo que es peor aún, es lo que acontecerá al día siguiente del 20 de mayo, cuando Orsi -así está previsto al menos- haga un viaje relámpago a Buenos Aires para participar en un homenaje por los 50 años de los asesinatos en mayo de 1976, en Argentina, del exsenador frenteamplista Zelmar Michelini, el exdiputado nacionalista Héctor Gutiérrez Ruiz y el matrimonio integrado por Rosario Barredo y William Whitelaw; su presencia será una flagrante hipocresía, que no nos asombra, por cierto, después de lo acontecido con el portaaviones estadounidense.

Pero nobleza obliga, hace 30 años, Madres y Familiares de Detenidos Uruguayos Desaparecidos siguen siendo columna vertebral de un reclamo a voces, para los oídos sordos de todos los gobiernos democráticos post dictadura.

Las respuestas no llegaron en 30 años, y la impunidades se mecieron en las sillas presidenciales y parlamentarias como si se tratara de un juego macabro; con las hipocresías de por medio, de parte de los actores políticos dentro de filas mismas de la izquierda uruguaya; dentro de filas mismas de quienes perdieron sus vidas en la resistencia a la dictadura uruguaya.

Orsi, pudo haber tenido un acto distante al de ser servil al imperio del Norte, y abstenerse de esa visita que no hizo más que visibilizarlo, a los cuatro puntos cardinales, como un antihomenaje a los detenidos desaparecidos, a los torturados en cuarteles uruguayos y a los que fueron detenidos por aquellos días.

El burdo, ofensivo y desleal mensaje dado, no fue el de Yamandú Orsi, fue el de la izquierda uruguaya, a sus desaparecidos; pero bueno, igualmente, la Marcha del Silencio una vez más es protagonista de su ya recurrente reclamo, de su ya recurrente exigencia; exigencia a saco roto.

No por casualidad, recientemente, el periodista Samuel Blixen, en una entrevista que la recomiendo- que le hiciese la colega Verónica Pellejero, para la revista Caras y Caretas, afirmó: “Entraron a los cuarteles a buscar, eso es un mérito del Frente. Después se cortó todo y así llegó el gobierno de Mujica. En el gobierno de Mujica peor todavía; porque fue más desastroso.Por un lado abre la posibiidad de investigación a través de la interpretación de la Ley de Caducidad. Se desarchiva. Sin embargo después empieza a abrazar a los milicos y desde entonces sigue diciendo bobadas, viste lo de la ‘biología’.!Es insólito¡ Es catastrófica la política porque además es incoherente, no es una política seria, o querés investigar o no querés investigar. Julio María Sanguinetti no quería investigar y fue coherente, tenía toda la derecha detrás. Estos no saben si quieren o si no quieren. Entran en esas contradicciones. Mujica cuando se va a levantar la Ley de Caducidad, agarra a Víctor Semproni para que vaya a votar en contra, lo llama y Semproni va y vota en contra, o sea, frena el asunto. Hay una política que es aceptada: no hay que enfrentar a los milicos. Esa política te va debilitando”

Y así estamos hoy por hoy, debilitados, debilitándonos cada años más. Con Marchas del Silencio incluídas.

Y lo más triste, que en el embudo de todo este intrincado panorama, quienes portan las fotos de sus seres queridos en la Marha del Silencio, tienen una solo cosa muy clara: en 30 años no hubo voluntad política para investigar.

No hay lugar a dudas, por más que en los días previos, al 20 de mayo, durante y después , las demostraciones de apoyo a Madres, desde filas gubernamentales se multiplicaron por doquier, el hecho es uno solo: no se quiere investigar, y por ende la impunidad seguirá campeando.

Y la hipocresía institucional y partidaria también, que es lo más perverso, venga de quien venga.Y ni hablar de la omertá de la casta militar y de los civiles a fines.

Entonces ¿se seguirá marchando en silencio el próximo año? Porque en definitiva creo que ya es hora de cambiar, y de cuajo, el repertorio. Me parece que la impunidad imperante merece, como respuesta, algo más que un silencio.

En sincero homenaje a nuestros desaparecidos, la jugada debería ser otra. Muy otra.



*Foto de Portada: Museo de la Memoria